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El trastorno bipolar no es lo mismo que los altibajos que experimentan todas las personas, es una enfermedad mental grave del estado de ánimo, anteriormente conocida como depresión maníaca. Tiene períodos cíclicos de excitabilidad o manía, que pueden durar de días a meses, y fases de depresión. Las fluctuaciones en el estado de ánimo entre ambos pueden ser muy abruptas y algunas veces, las dos fases se solapan. Afecta por igual a hombres y mujeres y generalmente aparece entre los 15 y 25 años. Resulta de alteraciones en las áreas del cerebro que regulan el estado de ánimo, aunque la causa se desconoce. Los jóvenes con un riesgo genético de sufrir trastorno bipolar, aunque sin signos clínicos de la enfermedad, presentan una reducción en la actividad de una región cerebral relacionada con las emociones, en concreto, la circunvolución frontal inferior.

Como cualquier otro trastorno mental, el bipolar tampoco es uniforme, sino que presenta diferentes tipos: 

Bipolar I cuando el paciente ha presentado al menos un episodio maníaco.

Bipolar II cuando sólo han tenido episodios depresivos mayores y algún episodio de hipomanía (niveles elevados de energía e impulsividad que no son tan extremos como los síntomas de la manía)

Trastorno Bipolar no especificado cuando no se cumplen los criterios de tiempo y duración de los episodios hipomaníacos depresivos.      

Hablamos de Cicladores Rápidos para referirnos a los pacientes bipolares que presentan al menos cuatro recaídas a lo largo de un año, aunque en los casos más graves pueden llegar a darse muchas más, pasando de un estado a otro en cuestión de semanas, días e incluso horas. Se trata por tanto de una variedad que genera un mayor nivel de disfunción personal y deterioro a nivel social y laboral, más frecuente entre los afectados de TAB (trastorno afectivo bipolar) de tipo II que los de tipo I, y que está presente en, aproximadamente, en un 15 % de las personas con trastorno bipolar.

Una forma leve de trastorno bipolar llamado ciclotimia son períodos de hipomanía y depresión leve, con menos fluctuaciones en el estado de ánimo.

 La fase maníaca presenta síntomas como la elevación del estado de ánimo (pensamientos de euforia, expansivos, impulsivos o apresurados, hiperactividad, incremento de la energía, falta de autocontrol), autoestima elevada (delirios de grandeza, creencias falsas en habilidades especiales), compromiso exagerado en las actividades, comportamientos precipitados (hacer gastos exagerados, incurrir en excesos de comida, bebida o consumo de drogas, promiscuidad sexual, deterioro del juicio, tendencia a distraerse fácilmente, poca necesidad de sueño, fácil irritación).                      

 La fase depresiva involucra síntomas muy graves de depresión mayor como tristeza permanente, sentimiento de desesperanza, ansiedad, culpa y falta de valor, fatiga y desgana, apatía por las actividades que alguna vez fueron placenteras, trastornos del sueño (somnolencia, insomnio), trastornos en la alimentación (pérdida del apetito y pérdida de peso, consumo exagerado de alimentos y aumento de peso), pensamientos frecuentes acerca de la muerte, dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones, aislamiento de los amigos, pérdida de la autoestima.  

Existe un alto riesgo de suicidio (se estima que lo intenta la mitad de la personas diagnosticadas) y en cualquiera de las dos fases el paciente puede abusar del alcohol u otras sustancias, lo cual puede empeorar los síntomas. El consumo de drogas también puede ser en sí un síntoma del trastorno bipolar.

Es una enfermedad difícil de controlar con los tratamientos disponibles en la actualidad y con una probable evolución a la cronicidad, aunque los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo ayudan a controlar los síntomas. Sin embargo, los pacientes a menudo necesitan ayuda y apoyo para tomarlos apropiadamente y para garantizar que cualquier episodio maníaco-depresivo se trate tan pronto como sea posible

 


Etiquetas Trastorno bipolar, fase maníca, fase depresiva