Mucha gente cree que nunca será capaz de dejar de fumar porque le falta “fuerza de voluntad”, pero la voluntad no es algo que se tenga o no, es un atributo dinámico y modificable a través del proceso madurativo de la persona y de la búsqueda de recursos personales internos y externos. Cualquiera puede lograr dejar de fumar, igual que ha conseguido otras cosas difíciles en la vida.
Cuando una persona comienza a plantearse dejar el tabaco plantearse que no hay que ser superman o superwoman, al contrario, iniciarlo siendo consciente de las propias limitaciones, pero con el convencimiento de que es perfectamente posible puede ayudarle a lograrlo.
La llamada fuerza de voluntad es como un músculo; la clave es que el beneficio esperado sea relevante. Así que uno no debería resignarse y abandonarse a su suerte porque “no tiene fuerza de voluntad”; se trata de encontrar esa fuerza para divorciarse del tabaco en los beneficios para uno mismo, su familia, sus hijos o su economía.
Hay tantas motivaciones como personas y éstas surgen en el momento más inesperado, normalmente cuando se plantea una fuerte discrepancia entre lo que está haciendo (fumar) y lo que realmente se quisiera hacer (dejarlo definitivamente). Una situación concreta hace aflorar en toda su crudeza las ataduras de la adicción y significa un punto de no retorno.
Si hacemos una lista con las ventajas de fumar y con las de no fumar, es indudable que ganaría la segunda opción. Pero ante una adicción, y los problemas que genera, no sirve sólo la lógica. Por eso hay que poner en juego la voluntad. ¿Cómo? Primero, deseando dejar el tabaco; luego, fijando una fecha para dejarlo, y materializando el propósito. A partir de ahí hay multitud de caminos a seguir.
Dejar de fumar se consigue intentándolo, al igual que aprender a nadar se consigue tirándose al agua. Es tan sencillo de explicar como complicado de hacer. Los profesionales sanitarios tenemos claro que aquel fumador que empieza a considerar la opción de vivir sin tabaco tiene muchas posibilidades de lograrlo. Más tarde o más temprano.