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La leishmaniasis es una enfermedad transmitida por la picadura del flebótomo o mosquito simúlido hembra.

 

 

Existen diferentes formas de leishmaniasis:

 

 

1.       La leishmaniasis cutánea: afecta la piel y las membranas mucosas. Las llagas en la piel por lo regular comienzan en el sitio de la picadura del flebótomo. En unas pocas personas, las llagas se pueden desarrollar en las membranas mucosas. Los síntomas de leishmaniasis cutánea pueden abarcar: dificultad para respirar, llagas en la piel que pueden volverse úlceras que sanan muy lentamente, congestión nasal, rinorrea y hemorragia nasal, dificultad para deglutir, úlceras y desgaste (erosión) en la boca, la lengua, las encías, los labios, la nariz y el tabique nasal.

 

 

 

 

 

2.       La leishmaniasis sistémica o visceral: afecta el cuerpo entero y es una forma que ocurre de 2 a 8 meses después de que la persona es picada por el flebótomo. La mayoría de las personas no recuerdan haber tenido una llaga en la piel. Esta forma puede llevar a complicaciones mortales. Los parásitos dañan al sistema inmunitario disminuyendo el número de células que combaten la enfermedad. En los niños, la infección visceral y sistémica empieza generalmente de una manera súbita con: tos, diarrea, fiebre, vómito. Los adultos por lo general presentan una fiebre que dura de 2 semanas a 2 meses, acompañada de síntomas como fatiga, debilidad e inapetencia. La debilidad aumenta a medida que la enfermedad empeora. Otros síntomas de la leishmaniasis visceral y sistémica pueden ser: molestia abdominal, fiebre que dura semanas y que puede aparecer y desaparecer en ciclos, sudores fríos, piel escamosa, grisácea, oscura y pálida, adelgazamiento del cabello, pérdida de peso.

 

 

Un examen físico puede mostrar signos de agrandamiento del bazo, del hígado y de los ganglios linfáticos. El paciente puede haber sido picado por flebótomos o mosquitos simúlidos o estuvo en un área donde se sabe que se presenta la leishmaniasis. Los exámenes que se pueden hacer para diagnosticar la afección abarcan biopsias, cultivos, y diversas pruebas que el médico indicará en cada caso.

 

 

Los principales medicamentos utilizados para tratar la leishmaniasis son los compuestos que contienen antimonio y abarcan: Antimoniato de meglumina, Estibogluconato de sodio. Otros fármacos que se pueden utilizar son: Anfotericina B, Ketoconazol, Miltefosina, Paromomicina, Pentamidina.

 

 

Existen posibles complicaciones, como: sangrado (hemorragia), infecciones mortales debido a daño en el sistema inmunitario, desfiguración facial. Puede necesitarse una cirugía plástica para corregir la desfiguración causada por las llagas en la cara (leishmaniasis cutánea). De igual manera, los pacientes con leishmaniasis viral resistente a los medicamentos pueden necesitar la extirpación del bazo (esplenectomía).

 

 

La prevención se basa en evitar las picaduras de los mosquitos simúlidos o flebótomo como forma más inmediata de protección. Las picaduras se pueden prevenir:

 

 

·         Colocando toldillos de malla fina alrededor de las camas (en áreas donde se presenta la enfermedad)

 

 

·         Poniendo mallas en las ventanas

 

 

·         Usando repelentes de insectos

 

 

·         Usando ropa protectora

 

 

Son igualmente importantes las medidas de salud pública para reducir las poblaciones de flebótomos y los estanques de animales. No existen vacunas ni medicamentos que prevengan la leishmaniasis.

 

 

Fuente: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001386.htm

 

 

 


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